Formación Académica para la búsqueda y difusión de la verdad
Prof. Enrique Castejón Lara1
A mis colegas y compañeros profesores del Departamento de Periodismo de la ECS de la UCV, Guillermo López, Ángela Zago y Hernán Guerrero, quienes le dieron firme respaldo a mi gestión como director.
A la memoria del recordado y apreciado colega Luis García, quién me acompañó, como Coordinador Administrativo, en la Dirección de la ECS en el período 1996-1999, siendo un pilar fundamental para todos nuestros proyectos, en especial el Curso Universitario de Locución.
El 24 de octubre, la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela —donde me gradué y, posteriormente, hice carrera académica— cumple 80 años. Aunque nació sólo como un centro de formación de técnicos en periodismo, el impulso a través de los años de la prensa y de los medios audiovisuales en el país, la llevó a un lento, pero decisivo, desarrollo que cambió su “estatus” y su dimensión.
La experiencia ganada, en una Venezuela en constante progreso, la convirtió no sólo en uno de los centros de enseñanza superior del periodismo más antiguos e influyentes de América Latina; sino que, a finales de los años 60, liderizó la corriente del proceso de Renovación Académica que se fue expandiendo por todo el continente por influencia de los movimientos críticos producidos en el mundo, como el Mayo Francés de 1968. Por esa circunstancia, en la actualidad ya no es una “Escuela de Periodismo”. Es una Escuela de Comunicación Social, que busca formar profesionales capaces en todas las áreas del nuevo espectro de difusión de mensajes masivos generados gracias a la aparición de nuevas tecnologías.
Particularmente, debo confesar que, por ese hecho, sentí en 1967 —cuando comencé mis estudios — dos grandes decepciones. La primera, la escuela ya no estaba en la sede de la Biblioteca Central (donde me inscribí), sino en uno de los edificios de las antiguas residencias estudiantiles. Había quedado fuera de la infraestructura destinada a la academia. Mucho tiempo después, supe la razón. La segunda decepción fue ver, en medio del fragor de los acontecimientos de la “Renovación Académica”, cómo la pequeña escuela en la que me había inscrito se desvanecía. En apenas unos meses, dejó de ser un centro exclusivo de estudios de periodismo y pasó a ser uno nuevo con objetivos más amplios. Ese proceso de transformación hizo que su matrícula estudiantil se quintuplicara en menos de una década. En esencia, fue el efecto de la transformación del mundo audiovisual, primero, y del cibernético, después, que de manera casi desenfrenada transformaran la visión del mundo comunicacional.
Evolución de la EP
La Escuela de Periodismo nació el 24 de octubre de 1946 por decreto de la Junta Revolucionaria de Gobierno, después del golpe de Estado contra el presidente Isaías Medina Angarita. Su sede, inicialmente, estuvo en el mismo edificio de la antigua UCV, en el centro de la ciudad, en donde hoy funciona el Palacio de las Academias. Fue integrada a la entonces Facultad de Filosofía y Letras, precursora de la actual Facultad de Humanidades y Educación. Sin embargo, al comenzar sus actividades, con cursos de dos años de duración, se mudó a una vieja casa situada entre las esquinas de San Francisco y La Bolsa. Luego fue cambiando de ubicación hasta que, en 1953, fue trasladada, junto a toda la Facultad, a la Ciudad Universitaria de Caracas. Allí comenzó a funcionar en el piso nueve de la Biblioteca Central, donde se mantuvo hasta 1967.
De ese modo, la aun Escuela de Periodismo —ya con estudios de 4 años—, cambió una vez más de ubicación. En octubre de ese año empezó su nuevo período académico en el edificio número dos de las residencias estudiantiles, las cuales habían sido eliminadas por el gobierno de Raúl Leoni, de Acción Democrática. Ese hecho, para bien o para mal, cambió el rumbo de la historia de la modesta Escuela de Periodismo.
Nacimiento de la Escuela de Comunicación Social
El fuerte terremoto que azotó a Caracas en julio de 1967, inquietó a toda la población caraqueña, incluyendo a los ucevistas, en especial a los estudiantes y profesores de la Escuela de Periodismo, ya que funcionaba en el noveno piso de la Biblioteca Central, el edificio más alto de la Ciudad Universitaria. Por esa razón, una vez más, la escuela cambió de sede.
De modo que la razón del nuevo cambio de ubicación era conocido —la angustia generada por el terremoto—, pero no se trató de una acción oficialmente planificada. La nueva mudanza ocurrió de manera espontánea, por un impulso de “auto preservación”. Los detalles de ese hecho los relató Guillermo López Anselmi, un gran amigo y colega que, en ese entonces, era miembro del Centro de Estudiantes, en manos del Partido Comunista.
Apenas pasó el susto del terremoto, Guillermo, Gustavo Leal (presidente del Centro de Estudiantes) y sus compañeros “corrieron” a tomar espacios en los edificios recién desocupados por los estudiantes residentes. Sin embargo, no fueron los únicos. Cuando llegaron al edificio número 2 —uno de los pocos disponibles—, ya Rafael Orihuela, de la Facultad de Medicina, había tomado “posesión” del último piso, declarando: “Éste es para la Escuela de Dietética”. Por ese hecho, la actual ECS sólo dispone de la planta baja y dos pisos para funcionar; aunque, para aquel entonces, era más que suficiente.
Sin embargo, como suele suceder, las cosas no ocurren al azar, sino con un propósito. Nadie en aquella época hubiese creído que el espacio logrado por la Escuela de Periodismo —con una población estudiantil que apenas alcanzaba los 300 estudiantes— resultaría, en no mucho tiempo, pequeño para albergar lo que el futuro de la transformación académica le deparaba.
Ante ese proceso de revisión de las estructuras de enseñanza superior, el Periodismo, a pesar de su importancia en la historia de la humanidad, debió “ceder” gran parte de su hegemonía como plataforma de divulgación de mensajes informativos de actualidad ante los cambios drásticos producidos por la vorágine tecnológica y las nuevas percepciones que la emergente comunicación social ofrecía. En ese contexto, la vieja escuela se transformó en una nueva con diversas facetas, tal como había evolucionado el propio mundo comunicacional. El Periodismo, allí, quedó como el hermano mayor de las nuevas especialidades: Audiovisual, Publicidad, Relaciones Públicas y Comunicología 2. Esta última, como mención académica, desapareció al poco tiempo, por falta de demanda estudiantil.
La transformación definitiva de la Escuela de Periodismo en Escuela de Comunicación Social, por cierto, llevó a muchos teóricos a pensar —como lo hicieron cuando la radio y la televisión pasaron a competir directamente en el mercado de las noticias— que se acercaba el fin de los periódicos… Tal vez. Pero, sin duda, no el fin del Periodismo (Castejón Lara, 2018).
De modo que, en 1967, empecé a estudiar en una escuela; pero en 1972 terminé graduándome en otra. Aunque los estudios aún eran de cuatro años, nadie se graduó en 1971. La inestabilidad política llevó a la Universidad Central de Venezuela a sufrir un cierre que se prolongó desde octubre de 1969 hasta febrero de 1971. Por cosas de la vida, y gracias al apoyo del connotado profesor de Periodismo Federico Álvarez Olivares, pasé, apenas un año después de graduarme, a ser profesor de la ECS.
Hoy, este centro de formación universitaria sobrepasa los 1.500 estudiantes entre sus dos turnos —diurno y nocturno—, incluyendo a los tesistas en proceso de finalizar su carrera. Sin embargo, como toda la estructura educativa del país, en la actualidad enfrenta serios problemas por la falta de recursos académicos y administrativos, como consecuencia de más de un cuarto de siglo de abandono gubernamental.
El pasar de los años
En 1996 —cuando la ECS cumplió 50 años— Venezuela era otra, y, aunque tampoco abundaban los recursos humanos ni los económicos, los docentes mantenían una remuneración aceptable basada en los convenios laborales, a través de la APUCV, que los ayudaba a preservar su empeño en hacer lo mejor con poco. Ese fue, sin duda, el caso del profesor Adolfo Herrera, quien siempre tenía —como director— proyectos ambiciosos. Ese año, a mí me correspondió el gran reto de sucederlo en la Dirección de la Escuela, cuando finalizó su período.
La entonces Decana de la Facultad de Humanidades y Educación de la UCV, la siempre amable profesora Josefina Bernal, me confió la responsabilidad de dirigir la Escuela, justo un par de meses antes de que cumpliera los 50 años… Un lapso realmente corto para pensar en actividades especiales más allá de charlas, coloquios u otros eventos de carácter académico.
No obstante, una vez asumido el cargo, debí reflexionar, junto al equipo directivo, sobre los posibles actos que nos permitieran exaltar el 50 aniversario de nuestra ECS en un lapso tan corto. Muchas cosas pasaron por nuestras mentes, pero la mayoría de ellas requerían mucho tiempo y recursos que no teníamos.
La idea llegó cuando revisamos la historia de la Escuela. Ella fue creada con la asesoría de la Universidad de Columbia. ¿Por qué, entonces, no organizar, a pesar de que el tiempo estaba en contra nuestra, una “conversación” vía satélite con las autoridades de ese centro de estudios? El proyecto lucía, sin duda, fantasioso y nada fácil, pensando que, para la época, aún Internet no se había desarrollado a plenitud ni existían redes sociales; apenas, en algunos casos, había chats grupales incorporados a ciertos navegadores, básicamente como instrumento de vinculación en los negocios.
Sin embargo, varias circunstancias favorecieron su realización. En primer término, mi contacto inicial con la Universidad de Columbia fue muy productivo y alentador. No sólo estuvieron de acuerdo en realizar la videoconferencia, sino que pusieron a nuestra disposición sus equipos y recursos audiovisuales para la interconexión satelital.
En segundo término, en Venezuela había comenzado a operar, al inicio de la década de los noventa, una empresa argentina de telecomunicaciones y conectividad empresarial llamada Impsat, la cual no sólo contribuyó al desarrollo de proyectos de conexión corporativa en el país, sino que logró importantes niveles de expansión internacional3. Colegas periodistas de la fuente de Informática —algunos de ellos exalumnos—, a quienes les expuse la idea, me sugirieron que hablara con los representantes de esa empresa por su alto perfil empresarial y su capacidad avanzada de conectividad. Además, me facilitaron el contacto con su Gerente General.
Impsat acogió nuestra idea de inmediato y la desarrolló de una manera admirable, ya que tenía los recursos tecnológicos necesarios para establecer la conexión una vez que la Universidad de Columbia la autorizara.
También fue fundamental el valioso apoyo prestado, en ese entonces, por la División Audiovisual de la UCV, del Departamento Audiovisual de la ECS y del recordado profesor y amigo Luis García, quien me acompañó como Coordinador Administrativo en mi gestión como director (1996-1999).
Evocación y Agradecimiento
Cuando, en el fragor del proceso de Renovación Académica, en mayo de 1969, la vieja Escuela de Periodismo dejó de existir, privó en mí cierta desilusión. Sin embargo, hoy reconozco que fue un acontecimiento oportuno y positivo. Me siento complacido y profundamente agradecido por su legado, gracias a la participación de los destacados profesionales que la dirigieron desde su fundación.
Creo que el destino no sólo me permitió aprender de ella todo lo que aspiraba como reportero y como comunicador social con una visión amplia del mundo informativo; sino que también, algunos años después, constituyó uno de los más grandes retos que me ha tocado asumir en la vida.
Por eso hoy, con todos los problemas que enfrenta el país, incluyendo la UCV, hay que exaltar el esfuerzo extraordinario que realizan quienes, en la actualidad, dirigen la otrora pequeña Escuela de Periodismo y logran, en medio de la adversidad, orientarla a un mejor futuro. Gracias a ellos, ochenta años después, nuestra escuela sigue allí… Y, seguramente, seguirá firme tratando de llevarle el paso a la frenética evolución mediática catapultada por las nuevas tecnologías.
Septiembre, 2026
Referencias
CASTEJÓN LARA, Enrique. Printed Media Vanishes; Journalism Survives. Academia.edu, 2018.
—CASTEJÓN LARA, Enrique. Periodismo interpretativo. Kindle Direct Publishing, Caracas, 2015.
ESPINA, Gioconda. Lo que queda de la Renovación de 1969. Sitio visitado el 13 de septiembre de 2026: https://saber.ucv.ve/ojs/index.php/rev_ti/article/view/15052.
Caracas, Venezuela, 2016.
OTRAS VOCES EN EDUCACIÓN. Venezuela: Matrícula estudiantil en las universidades del país se ha reducido alrededor de 60% en 12 años. Caracas, Venezuela, 2024.
https://otrasvoceseneducacion.org/archivos/415360
NAVAS, Alberto. Primera promoción de la Escuela de Periodismo de la UCV.
https://www.eluniversal.com/el-universal/152665/1949-la-primera-promocion-de-periodistas-de-la-ucv, Caracas, 2023.
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- “Comunicología” fue la mención creada para quienes habían orientado su formación académica y profesional hacia la investigación de la comunicación.
- En la actualidad, esa empresa, por diversos procesos de evolución corporativa, forma parte de LumenTechnologies.
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