Un nuevo desafío

Publicado el 26 de octubre de 2026, 10:41 a. m.

 “El regreso de María Corina Machado a Venezuela desafía el plan de transición diseñado por el Departamento de Estado, pone presión sobre los hombros de la presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez, y aumenta las tensiones en el ala del chavismo que la respalda”, afirma el periodista Alfredo Meza en su análisis publicado por CNN en español, a pocas horas del regreso de María Corina a Venezuela.

La presencia en el terreno de la líder opositora altera la relativa tranquilidad con la que venía desarrollándose lo que muchos han dado en llamar “el nuevo momento político” del país sudamericano luego de la operación militar del pasado 3 de enero. A cambio de mantenerse en el poder, el chavismo respaldado por Washington reformó algunas leyes, liberó decenas de presos políticos, permitió el regreso de algunos exiliados y entregó a una compañía que se asoció con el Pentágono acceso privilegiado a las enormes reservas petroleras de Venezuela.

La inesperada aparición de Machado en la iglesia Santa Rosa de Barquisimeto, en el centro occidente de Venezuela, también pondrá a prueba ese vínculo, que parece estar mucho más sólido que el nexo que actualmente tiene la líder opositora con la administración de Donald Trump. “La relación con Washington está resentida, pero no interrumpida. Nosotros estamos conscientes de que Estados Unidos es nuestro principal aliado estratégico”, dijo a CNN una fuente cercana de su entorno.

Choque de intereses

Pero ya los intereses de Washington por diseñar un marco institucional para Venezuela sin los sobresaltos que genera en el chavismo la presencia de Machado y su demanda de cambio chocaban con la necesidad de ella de instalarse en el país para recuperar la iniciativa política, que comenzaba a difuminarse luego de un período que poco más de dos años, que combinó la clandestinidad con el exilio.

Esa contraposición entre los intereses de Washington y Machado quedó aún más en evidencia luego del doble terremoto del 24 de junio. Después de esa fecha, Machado decidió intensificar la presión para volver a Venezuela, lo cual Estados Unidos había desaconsejado por razones de seguridad. Intentó volver varias veces sin éxito desde Panamá, donde vivió las últimas semanas. Nunca pudo hacerlo “debido al bloqueo del régimen”, según denunció Pedro Urruchurtu, director de relaciones internacionales del partido Vente Venezuela, en un comunicado publicado el domingo.

Lo ha logrado finalmente cuatro meses después de la tragedia sin contar con la expresa venia de Washington. “Consideramos que no era el momento de consultar, sino de hacer. Preferimos actuar con autonomía para no molestar a nadie”, dijo a CNN la fuente cercana a la dirigente. “Y, por lo visto, Estados Unidos no se opuso. Suponemos que ellos se deben haber enterado antes porque lo saben todo”, agregó.

La novedad de su retorno parece haber sorprendido a las altas autoridades estadounidenses. Mientras el presidente Trump dijo a CNN que no estaba al tanto sobre el regreso de Machado, pero que esperaba que estuviera bien, el Departamento de Estado -también consultado por CNN para preguntarle si Washington había apoyado la vuelta de Machado- se remitió a las declaraciones ofrecidas por el secretario de Estado, Marco Rubio, en ocasión de los contratiempos para regresar denunciados por el equipo de la líder opositora.

“María Corina Machado tiene todo el derecho de entrar a su país cuando quiera. Le hemos dado consejos. Es una ciudadana venezolana, no es panameña ni estadounidense”, señaló Rubio en aquella oportunidad. Simultáneamente, el secretario de Estado publicó el domingo en X: “Las condiciones que permiten el regreso seguro de la señora Machado a Venezuela son el resultado directo de las conversaciones de reconciliación apoyadas por Estados Unidos, que ya han logrado la liberación de cientos de presos políticos y el retorno de cientos de figuras de la oposición venezolana. Estados Unidos espera que las libertades de todos los sectores de la política venezolana sigan siendo respetados y esperamos que todos los actores políticos apoyen estas conversaciones”.

Los desafíos que le esperan

El equipo de Vente Venezuela ha ido preparando el terreno para la llegada de su líder. Varios de sus principales cuadros, entre ellos dos de los dirigentes que estuvieron confinados en la sede de la embajada de Argentina en Caracas durante más de un año, volvieron a Venezuela para participar en concentraciones y en eventos con la militancia, que lentamente comienza a retomar sus actividades tras la dura represión sucedida luego de los polémicos resultados de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.

En ese sentido, el equipo de relaciones internacionales de la líder opositora dijo en un comunicado que Machado regresa “para ayudar a construir y promover un amplio y plural acuerdo nacional que permita desarrollar una visión compartida para el país”. “Este acuerdo”, agrega el escrito, “debe trascender las diferencias políticas, fomentar la comprensión y la reconciliación, y sentar las bases para un futuro común fundamentado en la democracia, el respeto a los derechos humanos, la convivencia pacífica y la prosperidad”.

Machado no forma parte de la negociación que impulsa Estados Unidos, pero ha dicho que no obstaculizará sus esfuerzos y que la evaluará por los resultados. Su llegada a Venezuela energizará a un país que parecía resignado a esperar el resultado de las conversaciones apadrinadas por Washington, pero debe tener cuidado para no incordiar a quien, a pesar de las diferencias, sigue siendo el aliado clave de su proyecto político.

 

 

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