El plagio no deja de acechar

Publicado el 7 de septiembre de 2026, 2:56 p. m.

Eduardo Orozco 

 

Es muy difícil evitar que se cometa plagio, pero es posible detectarlo. De alguna manera todos hemos conocido pequeños y grandes casos de plagio en los medios de comunicación. Y no se trata del tamaño del caso, ni de las circunstancias o las intenciones. Aun cuando el infractor afirme que no fue su intención, no deja de ser un delito. Incluso las tecnológicas intentan evitar que se generalice esta práctica.

El plagio no es un fenómeno reciente ni está limitado al campo del periodismo. Es una mala práctica que se ha potenciado con el uso de las nuevas tecnologías, sobre todo en las redes sociales. El declive observado en la circulación en los medios impresos no ha afectado este fenómeno, observamos que este virus se ha trasladado a los portales web y otros canales electrónicos.

Es una desviación condenada por todos, pero difícil de combatir. El País, España, lo dice contundentemente en su Manual de Estilo: “Es inmoral apropiarse de noticias de paternidad ajena.” Lo reitera el Código de Ética del Periodista Venezolano: en su Artículo 30: “El periodista tiene prohibido hacer público, como suyo, material informativo en cuya elaboración no haya participado.”

La periodista española Jimina Sabadu al referirse a un conocido caso afirma: “Solo tengo que añadir la palabra plagio para que cualquiera que maneje un poco redes sepa que hablo del tiktoker Nachter, un personaje dotado de una innata capacidad para olvidar citar a aquellos a quienes plagia en redes.” Y agrega: “Creador de contenido es quien llena con agua salada un continente al que acudimos cuando tenemos sed.” (1)

Pero no solo sucede en medios de información y entre periodistas. Líderes sociales y mandatarios también han incursionado en el “copy-paste.”

“El presidente peruano Pedro Castillo y su esposa, Lilia Paredes, están siendo investigados por plagio agravado y cobro indebido, según ha informado el Ministerio Público. Ambos eran maestros de escuela rural y su salario era mayor al promedio porque cursaron una maestría en una universidad propiedad del excandidato presidencial César Acuña. Pero, según se ha sabido recientemente, la pareja lo consiguió con credenciales dudosas. Un programa de televisión reveló que el marco teórico de la tesis que el mandatario y su esposa hicieron conjuntamente tenía un 54% de coincidencia con otros autores, lo que ha llevado a la Fiscalía de Cajamarca, en el norte del país, a abrir la investigación.” (2)

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