La amargura de La Gota Fría…

Publicado el 17 de octubre de 2026, 11:23 a. m.

Se siente que algo raro se cocina entre EE.UU. y los hermanitos Rodríguez. Pero quienes entienden de poder y geopolítica saben que Delcy y Jorge tienen mucho que ofrecer. Pero también, mucho que perder.

Ezequiel Querales/ ezzevil34@gmail.com

 

Amargo tejido, centrado en los hermanitos Delcy y Jorge Rodríguez, último reducto del chavismo en Venezuela, en un friolento desenlace que, de solo pensarlo, eriza la piel.

No son Carlos Vives y Lorenzo Morales, consagrados intérpretes colombianos, los protagonistas de nuestro pasmoso relato político, como sugiere el título del artículo, que identifica al famoso vallenato que, en distintas épocas, involucró a ambos artistas.

Cuando hablamos de “La Amargura de la Gota Fría”, aludimos a la solapada decantación que Estados Unidos aplica hábilmente a los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, último reducto del chavismo en Venezuela, para descolocarlos y sacarlos definitivamente del juego político. Tal vez, para sentarlos en el banquillo de los acusados, al que tanto le temen.

Se siente, que algo raro se cocina entre EE. UU. y los hermanitos Rodríguez. Pero quienes entienden de poder, y geopolítica, saben que Delcy y Jorge tienen mucho que ofrecer. Pero también, mucho que perder. La pregunta que surge entonces, es: ¿Hasta cuándo podrán soportar públicamente, tanta humillación de los gringos, al punto de tragarse su “desorbitado amor revolucionario” y las contradicciones sobre la tan esgrimida soberanía?. Así como la inevitable entrega y traición a sus propios compañeros de barricadas universitarias.

En un país sumido en la desolación, en el que el chavismo ha hundido a Venezuela por casi tres décadas, fluyen ahora las voces silentes de Washington al desconcertado interinato, dejando colar que algo se maquína con una precisión que no admite equivocaciones.

“Las garras que hoy cercan a Delcy y Jorge Rodríguez, y a la comparsa de notables del chavismo, no son manotazos al azar. Tienen la factura metódica de un veneno suministrado a cuenta gotas”, (sic), observa con gran tino la excelsa escritora caraqueña, Soledad Morillo Belloso, en uno de sus contundentes artículos, por el portal de Costa del Sol 93.1.

Como se sabe, a principios de octubre de 2026, hubo dos hechos noticiosos fuera de nuestras fronteras, que estremecieron la opinión pública nacional por su estrecha vinculación con Venezuela. Noticias que se convirtieron en la “comidilla” del momento, en el gran público venezolano, en EE.UU. Europa y otras partes del mundo

    El primero y más notable, fue la infeliz aparición de la ex magistrada chavista del TSJ, Bárbara Gabriela César Siero, en una entrevista exclusiva con NTN24, pidiendo la anulación de la “fraudulenta” inhabilitación que ella dictó hace tres años, contra María Corina Machado y otros disidentes. Aducía que fue coaccionada por la dictadura, y que sus tres hermanos militares, llevan más de dos años en prisión. 

    Casi de inmediato, en los tribunales de EE. UU., apareció la lista de torturas contra los estadounidenses apresados en Venezuela, entre ellos, los 6 ex directivos de Citgo, detenidos tras asistir a una reunión de la empresa en Caracas en 2017 y enjuiciados por presunta corrupción. Su liberación se produjo en 2022, como parte de un canje de prisioneros, entre EE. UU. y Venezuela, que incluyó a los narcosobrinos de Cilia Flores. Ahora estos ciudadanos han denunciado y testificado sobre la coacción, la detención arbitraria y los abusos que sufrieron en prisión, bajo la dictadura de Maduro.

         Al recapitular sobre la mano invisible, pero efectiva, de EE. UU., en los sucesos de la Nicaragua de Anastasio Somoza, de Santo Domingo, de José “Chapita” Trujillo, y el trágico ocaso de Salvador Allende, en Chile, para abrirle las puertas a la dictadura de Augusto Pinochet, coincidimos con los expertos analistas, que aseguran que en materia de liderazgo y supremacía geopolítica en la región, Estados Unidos no está jugando a los naipes.

    Y aunque Trump, y su equipo, no son colombianos, entienden muy bien, el olor a la tortura de la Gota Fría, que veladamente le aplican a los hermanitos Rodríguez, para que desmonten la dictadura. Y “pa´que se acabe la vaina”. Como nos recuerda, el pegajoso vallenato que compuso Emiliano Zuleta para responderle a Morales y que inmortalizó Carlos Vives.

 

 

 

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